Las empresas suelen medir ventas, visitas y cumplimiento de metas. Pero detrás de esos indicadores existen costos menos visibles: tiempo improductivo, rutas ineficientes, visitas que no generan información, territorios desbalanceados y supervisión basada en datos tardíos. La evidencia internacional muestra que las organizaciones comerciales de mayor desempeño están poniendo cada vez más foco en la productividad y la calidad de la ejecución.
Durante años, una parte importante de la gestión comercial se ha concentrado en responder preguntas relativamente conocidas:
¿Cuánto vendimos?
¿Cuántos clientes visitamos?
¿Cuántos pedidos generamos?
¿Quién cumplió su meta?
Todas son preguntas necesarias.
Pero no necesariamente permiten responder una pregunta cada vez más importante:
¿Con qué nivel de eficiencia estamos generando esas ventas?
Una fuerza comercial puede cumplir sus objetivos y, al mismo tiempo, recorrer kilómetros innecesarios, mantener territorios mal distribuidos, dedicar demasiadas horas a tareas administrativas o realizar visitas de las que prácticamente no queda información útil.
Estos costos rara vez aparecen como una línea independiente en el estado de resultados.
Sin embargo, terminan manifestándose en productividad, cobertura, costo de servir, calidad de ejecución y capacidad de crecimiento.
Y precisamente por eso algunas de las organizaciones comerciales más avanzadas del mundo están cambiando su forma de medir la operación.
La productividad comercial ya no consiste simplemente en “hacer más”
Una investigación de McKinsey sobre cerca de 500 compañías B2B encontró una diferencia considerable entre las organizaciones comerciales de mayor y menor productividad: las empresas del cuartil superior generaban aproximadamente 2,5 veces más margen bruto por cada dólar invertido en ventas que aquellas del cuartil inferior.
La diferencia no estaba simplemente en exigir más actividad a los vendedores.
McKinsey identificó tres comportamientos especialmente relevantes entre las organizaciones líderes:
- Liberar tiempo de los vendedores para actividades frente al cliente.
- Priorizar las oportunidades de mayor valor.
- Desarrollar de manera más efectiva a los equipos comerciales.
Uno de los hallazgos más interesantes es que, incluso con la cantidad de herramientas comerciales disponibles actualmente, las actividades no relacionadas directamente con vender pueden llegar a consumir alrededor de dos tercios del tiempo de un equipo comercial promedio.
Esto cambia por completo la conversación.
El problema deja de ser solamente cuántas horas trabaja un vendedor.
La pregunta pasa a ser:
¿Cuánto de esa jornada realmente produce valor comercial?
Costo oculto 1: el tiempo que no llega al cliente
En ventas en terreno existe una diferencia importante entre estar ocupado y estar generando valor.
Una jornada puede incluir:
- desplazamientos;
- planificación manual;
- carga administrativa;
- ingreso de información al CRM;
- coordinación interna;
- preparación de reportes;
- espera entre actividades;
- correcciones de información.
Todas ellas pueden ser necesarias, pero también pueden consumir una proporción importante de la jornada.
El informe Field Sales Report de SalesRabbit encontró que cerca de la mitad de los representantes encuestados dedicaba alrededor de dos horas diarias a actividades que no eran directamente comerciales. Dentro de ese tiempo, el trabajo administrativo y el ingreso de datos representaban un 49%, mientras que viajes y planificación de rutas representaban otro 39%.
El patrón aparece también en otros estudios especializados.
Skynamo reportó que 52% de los dueños y gerentes consultados consideraba el exceso de tareas administrativas uno de los principales problemas de sus vendedores en terreno. En otro análisis de la misma compañía, las tareas administrativas representaban aproximadamente 14% de la jornada del vendedor.
La conclusión no es que toda actividad administrativa deba desaparecer.
Es otra:
el tiempo debe poder observarse y clasificarse para saber dónde realmente se está consumiendo la capacidad comercial.
Costo oculto 2: kilómetros que no generan más ventas
En una operación territorial, dos vendedores pueden visitar exactamente la misma cantidad de clientes y obtener resultados similares, pero utilizar recursos completamente distintos para hacerlo.
Uno puede recorrer 40 kilómetros.
Otro, 65.
Uno puede ejecutar una ruta compacta.
Otro puede cruzar varias veces el mismo territorio.
Desde un reporte tradicional ambos podrían aparecer como:
20 visitas realizadas.
Desde el punto de vista de eficiencia operacional, no son equivalentes.
La planificación territorial y el diseño de rutas se han convertido precisamente por eso en una disciplina propia dentro de las organizaciones comerciales.
NielsenIQ, por ejemplo, incorpora dentro de sus soluciones de planificación comercial la posibilidad de priorizar mercados, territorios, rutas, ubicaciones y tiendas utilizando información geográfica y comercial.
BCG también ha planteado desde hace años que una fuerza de ventas moderna necesita combinar la capacidad comercial con análisis de mercado, inteligencia competitiva y datos geoanalíticos.
El territorio deja entonces de ser simplemente un mapa donde se reparten clientes.
Se convierte en una variable económica.
Cada kilómetro tiene costo.
Cada desplazamiento consume capacidad.
Cada ruta mal diseñada reduce el número de oportunidades que un vendedor puede atender durante una jornada.
Costo oculto 3: visitas que no generan información
Una visita comercial no necesariamente tiene que terminar en un pedido para generar valor.
Un vendedor puede visitar un cliente y detectar:
- un quiebre de stock;
- una nueva marca de la competencia;
- un cambio en la exhibición;
- una oportunidad de ampliar surtido;
- un nuevo producto;
- una pérdida de espacio;
- una modificación en el comportamiento del cliente;
- una oportunidad comercial futura.
El problema aparece cuando la visita termina y ninguna de esas señales queda registrada.
Desde la perspectiva corporativa, ocurrió una visita.
Desde la perspectiva de inteligencia comercial, prácticamente no ocurrió nada.
Esta distinción es especialmente relevante en distribución, consumo masivo y canal tradicional, donde la realidad del punto de venta puede cambiar mucho más rápido que la información registrada en los sistemas centrales.
NielsenIQ sostiene precisamente que la ejecución en tienda requiere datos granulares y cercanos al tiempo real para identificar problemas de disponibilidad, visibilidad y cumplimiento y convertirlos en acciones.
BCG llega a una conclusión similar al analizar mercados tradicionales: las compañías necesitan que su personal en terreno combine la actividad comercial con la captura de market intelligence y datos geográficos que permitan tomar mejores decisiones.
Esto transforma el significado de una visita.
La pregunta deja de ser solamente:
¿vendió o no vendió?
Y pasa a incluir:
¿qué aprendimos del mercado gracias a esa visita?
Costo oculto 4: territorios desbalanceados
Otro problema habitual aparece cuando los territorios comerciales fueron creados históricamente y se mantienen prácticamente sin cambios.
Un vendedor puede tener:
- 80 clientes;
- distancias cortas;
- alta densidad territorial.
Otro:
- 140 clientes;
- zonas dispersas;
- mayores tiempos de traslado.
Y ambos pueden tener la misma meta de cobertura.
En la práctica, esto genera una paradoja:
algunos vendedores nunca alcanzan a visitar toda su cartera, mientras otros tienen capacidad comercial disponible.
El problema no necesariamente está en las personas.
Puede estar en el diseño de la operación.
NielsenIQ plantea que la información geográfica granular permite dirigir equipos comerciales hacia zonas específicas donde existen oportunidades de distribución y ajustar estrategias de ejecución a nivel local.
McKinsey incluye de manera explícita el análisis de territorios y la asignación de recursos dentro de las capacidades necesarias para mejorar productividad comercial y crecimiento.
En otras palabras:
la cartera correcta no es necesariamente la que históricamente recibió un vendedor.
Es la que puede atender de manera razonable considerando:
- potencial;
- frecuencia;
- geografía;
- distancia;
- carga de trabajo;
- capacidad disponible.
Costo oculto 5: supervisar persiguiendo información
Probablemente uno de los costos menos visibles sea el tiempo que los supervisores dedican simplemente a entender qué está ocurriendo.
“¿Dónde vas?”
“¿Cuántos clientes llevas?”
“¿Qué pasó con esta visita?”
“¿Por qué no se atendió este cliente?”
“¿Qué ocurrió ayer?”
Cuando la información operacional llega al final del día —o incluso varios días después— la supervisión se vuelve retrospectiva.
El supervisor deja de gestionar la operación.
Empieza a reconstruirla.
SPOTIO, una de las plataformas especializadas en field sales de Estados Unidos, encontró en su estudio sobre ventas en terreno que el 76% de los líderes comerciales consideraba las métricas de actividad y productividad importantes o críticas y las revisaba varias veces por semana.
La tendencia tecnológica va todavía más lejos.
Salesforce, en su State of Sales 2026, encontró que los equipos están utilizando inteligencia artificial y automatización precisamente para reducir fricción administrativa y devolver tiempo útil a los vendedores. Más de 4.000 profesionales participaron en el estudio, y las organizaciones esperan reducciones importantes en tareas como investigación y generación de contenido mediante agentes de IA.
En operaciones en terreno, esto tiene una consecuencia relevante:
el valor ya no está solamente en registrar lo ocurrido, sino en poder actuar mientras todavía está ocurriendo.
Lo que están haciendo las empresas especializadas en ventas en terreno
Existe un ecosistema internacional de compañías que lleva años desarrollando tecnología específicamente para resolver estos problemas.
No todas atacan exactamente el mismo mercado ni el mismo tipo de operación, pero sus propuestas muestran una dirección bastante consistente.
SPOTIO, en Estados Unidos, se ha especializado en productividad y gestión de equipos de field sales. Su estudio 2025, realizado entre más de 500 ejecutivos, gerentes y vendedores, encontró que 59% consideraba la tecnología “muy importante” para el trabajo comercial en terreno.
SalesRabbit, también estadounidense, pone especial énfasis en rutas, productividad y reducción de tareas administrativas, y sus estudios identifican planificación de viajes y administración como dos de los principales consumidores de tiempo no comercial.
Skynamo, nacida en Sudáfrica y enfocada en field sales, ha trabajado sobre la automatización de reportes de visitas, captura automática de actividad y reducción del tiempo que los representantes destinan a reconstruir lo ocurrido al final de la jornada.
Repsly, con foco en retail execution y CPG, estudia específicamente la actividad de equipos comerciales y de merchandising en terreno. En su análisis de equipos de retail execution observó además la importancia que las compañías siguen asignando a mantener fuerza de terreno propia como fuente de diferenciación y capacidad comercial.
Y compañías de escala global como NielsenIQ están avanzando en la misma dirección desde el punto de vista de inteligencia de mercado: integrar datos del punto de venta, geografía, ejecución y analítica para decidir dónde actuar y qué corregir.
No es una coincidencia.
Todas estas aproximaciones responden a una misma evolución:
la gestión comercial está pasando de medir actividad a medir calidad y eficiencia de ejecución.
El canal tradicional hace este desafío todavía más importante
En consumo masivo y distribución, esta necesidad es particularmente relevante.
BCG ha estudiado extensamente el canal tradicional en mercados emergentes y señala que su fragmentación hace que la distribución y ejecución sean especialmente complejas y costosas. En Sudáfrica, por ejemplo, su investigación incluyó visitas a 852 comercios tradicionales y detectó desafíos relacionados con fragmentación, disponibilidad, exhibición y diseño de rutas al mercado.
En otros mercados, el peso del canal tradicional continúa siendo enorme.
Un análisis reciente de NielsenIQ sobre Vietnam mostró que durante el período Tet 2025 el comercio tradicional seguía siendo el canal preferido para el 84% de los compradores analizados.
Los países son distintos, pero el problema operacional es parecido al que observamos todos los días en América Latina:
miles de puntos de venta pequeños, alta dispersión geográfica, diferentes frecuencias de visita, información que cambia rápidamente y una enorme cantidad de decisiones que deben tomarse en terreno.
En este escenario, la visibilidad deja de ser sólo una herramienta de control.
Se transforma en infraestructura comercial.
De medir actividad a gestionar eficiencia operacional
Una operación comercial madura debería poder responder preguntas bastante más profundas que “¿cuántas visitas hicimos?”.
Por ejemplo:
Tiempo
¿Cuánto de la jornada fue realmente productivo?
Territorio
¿La distribución actual de clientes es razonable?
Movilidad
¿Cuántos kilómetros fueron necesarios para generar el resultado?
Cobertura
¿Qué clientes importantes siguen sin ser atendidos?
Información
¿Qué aprendimos de cada visita?
Oportunidades
¿Dónde está apareciendo potencial todavía no desarrollado?
Supervisión
¿Podemos corregir durante la jornada o sólo explicar lo ocurrido después?
Estas preguntas cambian completamente la manera de administrar una fuerza de ventas.
Visibilidad Operacional: el paso entre observar y decidir
En Onfield llamamos Visibilidad Operacional a la capacidad de transformar lo que ocurre en terreno en información accionable para gestionar la operación.
Eso implica conectar:
- planificación territorial;
- ejecución de visitas;
- rutas;
- tiempos;
- cobertura;
- información del cliente;
- pedidos;
- oportunidades;
- evidencias de terreno;
- desempeño comercial.
El objetivo no es vigilar personas.
Es entender la operación.
Porque el problema no es saber dónde está alguien en todo momento.
El problema empresarial es poder responder preguntas como:
- ¿el territorio está siendo cubierto?
- ¿la ruta fue eficiente?
- ¿qué clientes quedaron fuera?
- ¿cuánto tiempo se destinó realmente a actividades productivas?
- ¿qué oportunidades aparecieron hoy?
- ¿qué problema debería corregirse antes de mañana?
Esa diferencia es importante.
La tecnología de ventas en terreno no debería aumentar el control burocrático.
Debería reducirlo, entregando información automáticamente para que vendedores y supervisores dediquen más tiempo a generar valor.
La verdadera eficiencia no consiste en trabajar más
La evidencia que observamos en consultoras globales, compañías de inteligencia de mercado y especialistas internacionales en field sales converge en un punto:
las organizaciones de mayor desempeño no necesariamente hacen más actividad. Hacen mejor uso de su capacidad.
Automatizan tareas.
Reducen kilómetros innecesarios.
Diseñan mejor sus territorios.
Priorizan oportunidades.
Capturan información mientras ocurre.
Y permiten que sus supervisores gestionen con datos en vez de perseguirlos.
Por eso, antes de contratar más vendedores, ampliar una estructura comercial o aumentar la cantidad de visitas, probablemente valga la pena hacer una pregunta más básica:
¿Estamos aprovechando de manera eficiente la operación que ya tenemos?
Porque en ventas en terreno, muchas veces el próximo nivel de crecimiento no está en trabajar más.
Está en ver mejor para decidir mejor.
ONFIELD — Visibilidad Operacional para empresas de distribución, consumo masivo y canal tradicional.
Transformamos información de terreno en decisiones para mejorar cobertura, productividad y rentabilidad.




